Síndrome del Impostor

17 Feb. 2021 | Lectura de 7 minutos | Volver

Retomando las publicaciones de nuestro blog exploraremos diferentes áreas de las tecnologías de la información además de la seguridad informática, con tópicos que van desde el desarrollo profesional al personal. Comenzaremos con un tema que he enfrentado personalmente y afecta a muchas personas de distintas áreas: el síndrome del impostor.

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

Simplemente es cuando dudas de tus habilidades, valor, y logros, hasta el punto de que sientes que no los mereces, o no te pertenecen.

Para explicar un poco este tren de pensamientos, imagina el siguiente escenario:

Luego de años de estudios, investigación y aprendizaje en el cual invertiste innumerables horas exclusivamente absorbiendo conocimiento, llega una oportunidad para unirte a una empresa importante, donde lograste destacar durante el proceso de selección por ser una persona con mucha preparación y talento.

Tu jefe y/o compañeros de trabajo se sienten satisfechos con tu rendimiento, y confían en ti para siempre encontrar una solución a casi todos los retos que enfrentas.

Pero... En tu mente... Siempre suenan frases como: "Debería renunciar, no soy suficiente para esto", "Porqué perdí tanto tiempo aprendiendo ABC, en vez de enfocarme en CBA?", "Seguramente fue un golpe de suerte cuando pase esos exámenes de certificación", "Espero que nunca se den cuenta que realmente no sé nada de nada".

Palabras más, palabras menos, sientes como si engañaras a los demás, es decir, como si fueras un impostor.

Otro escenario:

Han pasado 10 años de carrera donde te has especializado en cierta área, manejas con maestría total las herramientas requeridas, programas, sistemas, y demás. Pero en vez de sentirte cómodo y "realizado", piensas que cualquier otra persona sabe lo mismo que tu y puede hacer lo que llevas años practicando con la misma facilidad. Para ti, en tu mente, es muy fácil reemplazarte.

A pesar de que tu entorno social haga comentarios sobre tu sapiencia, sabes muy bien minimizar tus logros diciendo "No fue nada, es muy fácil, cualquiera lo puede hacer", aunque realmente no lo es, y se requieren años de práctica para hacer lo mismo.

Eliminando el valor de tu tiempo y logros, te sientes como un impostor que no merece elogios, si al final, cualquiera puede hacerlo.

¿Te suena conocido?

Quizás en tu caso el escenario sea diferente, pero si has tenido frases similares en tu mente lo más importante como primer paso es identificar estos pensamientos intrusos para tratar de ahondar en su origen.

Los escenarios pueden ser muchos, desde una persona que es nueva en una compañía y durante su proceso de inicio y aprendizaje todo va bien, pero siente que no pertenece a ese lugar, como por ejemplo el desarrollador junior que por alguna razón decide comparar su experiencia con el personal senior, que tendría por lo menos 10 años más de experiencia, y automáticamente siente que no sabe nada y que perdió su tiempo enfocando sus habilidades en algo distinto.

Nótese que hay una particularidad importante en síndrome del impostor, y es que los pensamientos vienen de nosotros mismos y nuestra imaginación. Si en el caso contrario fueran elementos externos basados en chismes o comentarios del resto del personal, ya pasaría a ser un ambiente laboral tóxico, y es otra historia.

¿Cómo combatirlo?

Busca el origen: Algo que funcionó para mi fue que cada vez que tengo este tipo de pensamientos, intento buscar el origen de los mismos. Te detienes, y preguntas por un momento: ¿Porqué estoy pensando esto?. Puede ser confuso al principio, porque no tendremos respuestas, pero luego cada vez que hagamos la pregunta una y otra vez, poco a poco se articulan palabras o emociones que apunten al origen.

Tratando de aplicar realismo puro a esos pensamientos, solía terminar con respuestas como el darme cuenta que establecí metas demasiado altas en poco tiempo, me estoy enfocando en mis debilidades y no en las fortalezas, y el cómo mi mente le encanta imaginar escenarios inexistentes.

Escribe un diario: Esto sigue la misma linea que el punto anterior. Cada vez que aparece un pensamiento intruso, escríbelo. Una vez tengas las palabras en papel (o en digital) toman un significado completamente diferente al que tenían en nuestra mente. De pronto nos damos cuenta que estamos siendo demasiado exigentes con nosotros mismos.

Enfrentar los pensamientos: Podemos intentar enfrentar los pensamientos con realidad pura. Por ejemplo, escribimos en el diario: "Yo no merezco estar en esta compañía, es demasiado para mí", al leer esas palabras, detente y piensa, que es lo que produce el agobio, ¿de verdad hay una razón tangible para el origen de este sentimiento?. Enfrentamos ese pensamiento "Un momento, nadie en mi trabajo ha dicho nada acerca de mi rendimiento. Hasta donde sé todo esta perfectamente bien, quiere decir que estoy imaginando cosas".

Aunque la suspicacia puede luego aflorar cosa cómo "Seguramente lo piensan, pero no me lo dicen por lástima", otra vez podemos enfrentarlo cómo "Imposible saberlo, no leo la mente, lo único que tengo por certeza es que día a día estoy resolviendo cada desafío".

Mentoría: Aplicado de dos maneras:

  1. Encuentra un mentor: Alguien que esté dispuesto a ayudarte. Puedes decirle que estas luchando contra el síndrome del impostor, y ellos te guiaran en el proceso de superarlo. Durante este tiempo, ellos pueden enseñar potencialmente una cantidad de cosas de sus propias experiencias.
  2. Sé un mentor: Al enseñarle a alguien más, te ayudara a darte cuenta que tienes valor que ofrecer, lo que significa que haz tenido suficiente progreso y que alguien quiere aprender lo que tienes para enseñar.

Valora el tiempo invertido: Toma un momento para pensar cuanto tiempo llevas estudiando y practicando tus puntos fuertes. Piensa que no todos han puesto la misma dedicación que tú en construir ese conocimiento y aprende a recibir elogios sin miedo a sonar prepotente. Muchas veces con una sonrisa y un "Gracias" es suficiente. Lo más importante es que reconozcas que sí, tu tiempo ha valido, tu conocimiento es único al formar una combinación única de talento y práctica que no se puede replicar.

Comparte tus logros: Esto es similar a llevar un diario en el sentido de que primero debes reconocer cuáles son tus logros, para luego tenerlos en cuenta la próxima vez que un amigo te pregunte cómo estás. Las comunidades pequeñas son excelentes para compartir logros, como por ejemplo un pequeño subreddit o quizás un servidor Discord. Es probable que las personas allí se preocupen por lo que hayas hecho, te animen, hagan preguntas, y más. El sentido comunitario es importante.

En fin

El síndrome del impostor es insidioso. Nos quita el sentido de satisfacción y orgullo para multiplicar nuestro estrés innecesariamente. Personalmente luego de 20 años de carrera en las tecnologías de la información, he enfrentado este síndrome desde siempre, pero apenas en los últimos años es que pude ponerle un nombre y comenzar a entender qué son estos pensamientos y cual es la realidad.

Aveces me ganan, y otras veces les gano. Por ello me animé a escribir esta entrada, desde mi propia experiencia para compartir el sentimiento con muchos colegas, lo que me ha funcionado, y reflexionar sobre el tema. Una vez identificados estos pensamientos, podemos enfrentarlos, y comenzar a luchar por recuperar nuestra paz mental.

¿Te sientes identificado con éste síndrome y Leíste hasta aquí? Felicidades, haz dado el primer paso para comenzar a enfrentarlo. Te invito a continuar aprendiendo, investigando, y reflexionar sobre las técnicas propuestas en esta publicación. ¡Puedes hacerlo!

¿Quieres conversar al respecto? Siempre me puedes contactar vía Twitter en @greyhat_se.

Gracias a quienes contribuyeron con sus historias para la creación de éste artículo.

Photo by @felipepelaquim on Unsplash


Acerca del Autor

Alex Barrios

Cuenta con más de 15 años de experiencia en distintos campos de las tecnologías de información, ejerciendo principalmente como desarrollador fullstack, administrador de sistemas y asesor de seguridad informática certificado (OSCP, OSCE, OSWP, Hardware Security, Software Security, Usable Security).


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